sábado 10 de octubre de 2009

MUCHO MÁS ALLÁ (ALEJANDRA PIZARNIK)

"Vita e Morte" de Gustav Klimt



¿ Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué , a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida .
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados , este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
"¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".



Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

viernes 11 de septiembre de 2009

ABDULLAH IBN AL-MU'TAZZ (Para Juanma Rodríguez de Sousa)

"La oración árabe", de Claudio Bravo.


I
Río áspero repetitivo
flauta fula
perfil de tobillo sonoro entre polvo y sudor
curvatura de insecto que duplica el tiempo
definiendo el tajo del jardín
con recuerdos, piedras, ramas

II
La Meca y luego el regreso a Bagdad
la rama ebria de lluvia
un desvío por Basora o Al-Kufah
la rama ebria de luz
los limones en las ramas: oro fragante
ojos de madera final con sabor a viento
que deshace alhajas

el párpado del cielo desfigura la tierra

III
Las monedas de plata con su tatuaje de luz
los rostros que se leen como monedas y las monedas
con su rostro que atraviesa la arena y el agua
contraceniza de la noche, cuerpo que educa
el ramaje en su perfección, en su ritmo.

IV
Abuelo, padre y ahora hijo ¿para qué regresar?
Bagdad late en la noche como fantasía de armadura dorada
Pudo pensar: “Ella se quedó, enseñándome el sabor de su boca”




Poeta iraquí, nació en 861. Fue miembro de la dinastía Abasid. A las seis semanas de haber nacido, fue asesinado su abuelo, el califa. Ocho años más tarde su padre también fue asesinado. Se escapó a La Meca con su abuela y luego regresó a Bagdad. Aunque era heredero del califato, rehuyó la política cortesana. Se dedicó a la poesía y al estudio de la literatura. Un primo suyo fue depuesto y decidió asumir el poder para acabar con las intrigas palaciegas. Gobernó por un día y una noche, teniendo que huir. Fue descubierto y estrangulado. Murió en 908. Fue un gran poeta lírico-erótico.


Gracias a Juanma Rodríguez de Sousa, he descubierto un gran poeta, que versaba sus letras por esos del siglo IX. Desde que he encontrado lo poco que he podido de él, me estoy enamorando en vano.
Gracias a ti mi niño Juanma.

martes 21 de julio de 2009

(A Patxi...) EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS (De Miguel Ramos Carrión)

"Amor y dolor" (El Vampiro), de Edvard Munch

Desde la ventana de un casucho viejo
abierto en verano, cerrado en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubios cabellos
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto...
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, sólo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello,
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y ue pasa le deja el recuerdosiempre q
de aquella mirada de sus ojos negros.

Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo,
la tal salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve sólo a uno de ellos;
su seminarista de los ojos negros.

Cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
en vez de sotana, marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirle: «¡Te quiero; te quiero! ,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!»
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de invierno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto,
pues cuatro, llevaban en hombros el féretro
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos,
los seminaristas iban en silencio,
todos en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
Tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.


Corrieron los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros.

miércoles 15 de julio de 2009

INVOCACIÓN (Gustavo Solórzano Alfaro)

"El sueño de Jacob", Adam Elsheimer



Dicta las endechas puras del odio
que en mi corazón duerme
una estrella mutilada,
que en mis manos yacen
las razones totales para mundo.
Dame la ruta, la travesía,
inunda mi canto con muerte,
avasalla mi torpeza con tus miedos.
Habita mis caducos pesares,
hincha mis llagas con desidia,
que el dolor asiente sus entrañas
en la calmada aurora del llanto.

Mis amigos no entenderán
la increíble manera de mirarlos,
el tacto débil,
el acto pusilánime del alma.
Mis amigos no duermen:
descansan y nutren la vida.
Yo junto a ellos purgo una esfera,
aparento ser nube,
un letargo de suplicios raros.
Mis amigos no me habitan:
solo destruyen las mañanas.

Háblame con ternura,
que la lluvia amaina su fondo cruel,
su pertinaz tormenta en el patíbulo,
la burla incólume del gallo violento
que acude al sol de tarde en tarde.
Aprisiona mis pechos de águila
en la más intacta forma del aire,
en el más incauto fruto del cielo.
Domina, cruje, atrona,
destruye, ataca.
Rugen mis huesos,
se acaban mis ojos,
se duermen mis labios,
aterrizan tus odios;
me inundas, me recoges,
me haces cómplice del baile,
del mágico perfil y la seda abierta.

Por fin me lleno de ti,
con melodía sacra y pueril sentido.
Por fin me transformo,
transfiguro:
todo mi cuerpo una estrella
dormida, mutilada, satisfecha;
crucificada en el seno del hombre,
domeñada en la peste del hombre:
el amor condenado a la fuerza al cadalso.

Mis amigos no entenderán
la estirpe frágil que emerge.
Por una vez me inundas
y por una vez me satisfaces.
Dulce caos de mis sueños,
habitas por fin mi pecho.

sábado 23 de mayo de 2009

NO TE SALVES (MARIO BENEDETTI)


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.




Querido mario, me saco el sombrero...

jueves 9 de abril de 2009

ÁNGELES CAÍDOS (Humberto Garza Cañamar)

"Mujer joven en la playa. La solitaria", Edvard Munch (1896)

Si es el ensueño el alma, del niño, cuando crece.
Si es el rocío la lluvia de forma más serena:
¿Qué cosa es el amor? ¡Qué nunca se disuelve!
¿De dónde se deriva su condición eterna?

Hoy estarás llorando por todo lo perdido:
A tu hermoso Luzbel de grata refulgencia,
a tus querubes altos de infinito atractivo,
y a todo lo que; airado... arrojaste a la tierra.

Nuestras almas ¡Son faros de enérgicos destellos
que en la tiniebla enorme furiosos reverberan!
Se van debilitando en un mundo de sueños,
cuando llegue el final... su luz estará muerta.

Si la forma transmigra buscando sus renuevos,
evadiendo a la muerte que acecha en cada senda;
es justo que transmigren también los sentimientos
sin importar que instiguen; amor, placer o pena.

Satán, era entre todos, un ángel admirado;
el único en el cielo ¡con pasión verdadera!
Su trágico destino, le trajo el negro hado
que precede a la aureola de belleza perfecta.

¿De qué sirve la inmensa grandeza y el divino
poder para regir las enormes esferas?
¡Si llevas en tu pecho, como pájaro herido;
un corazón que sufre por lo que más desea!

Con ojos empañados por un sin fin de auroras
y por miles de atisbos en desiertas esperas;
te duele abrir postigos en húmedas alcobas
y esperar los fantasmas que ya jamás regresan.

Un blanco guante cubre la mano tenebrosa,
como cubre la niebla; disposición artera.
Muy tarde averiguamos que lo que más traiciona;
es lo que no se va, lo que siempre se queda.

Lejos de ti y en medio de grandes privaciones,
y proyectos que implican difíciles tareas;
seguimos alabando tu Sacrosanto Nombre
y rogando que siempre ¡Glorificado seas!

Los días del oprobio van pasando callados
como el agua que marcha por acequias serenas...
Nuestro tiempo, por ti, ha sido limitado;
nadie responderá cuando nos grites: ¡Vuelvan!

Vivir para recrear el Cielo que perdimos,
con todo el esplendor de su enorme belleza;
es el noble trabajo de los fatales hijos
a quienes impusiste tu más grave condena

miércoles 25 de marzo de 2009

EL DESPERTAR (Alejandra Pizarnik)

"El árbol de la vida", de Gustav Klimt


A León Ostrov.


Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay mounstros
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Còmo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

martes 10 de marzo de 2009

AMOR (Manuel Acuña)

"Desnudo con Alcatraces", de Diego Rivera (1944)



¡Amar a una mujer, sentir su aliento,
y escuchar a su lado
lo dulce y armonioso de su acento;
tener su boca a nuestra boca unida
y su cuello en el nuestro reclinado,
es el placer mas grato de la vida,
el goce mas profundo
que puede disfrutarse sobre el mundo!
Porque el amor al hombre es tan preciso,
como el agua a las flores,
como el querube ardiente al paraíso;
es el prisma de mágicos colores
que transforma y convierte
las espinas en rosas,
y que hace bella hasta la misma muerte
a pesar de sus formas espantosas.
Amando a una mujer, olvida el hombre
hasta su misma esencia,
sus deberes mas santos y su nombre;
no cambia por el cielo su existencia;
y con su afán y su delirio, loco,
acaricia sonriendo su creencia,
y el mundo entero le parece poco...
Quitadle al zenzontle la armonia,
y al águila su vuelo,
y al iluminar espléndido del día
el azul pabellón del ancho cielo,
y el mundo seguirá... Mas la criatura,
del amor separada
morirá como muere marchitada
la rosa blanca y pura
que el huracán feroz deja tronchada;
como muere la nube y se deshace
en perlas cristalinas
cuando le hace falta un sol que la sostenga
en la etérea región de las ondinas.
¡Amor es Dios!, a su divino fiat
brotó la tierra con sus gayas flores
y sus selvas pobladas
de abejas y de pájaros cantores,
y con sus blancas y espumosas fuentes
y sus limpias cascadas
cayendo entre las rocas a torrentes;
brotó sin canto ni armonía...
Hasta que el beso puro de Adán y Eva,
resonando en el viento,
enseñó a las criaturas ese idioma,
ese acento magnífico y sublime
con que suspira el cisne cuando canta
y la tórtola dulce cuando gime,
¡Amor es Dios!, y la mujer la forma
en que encarna su espíritu fecundo;
él es el astro y ella su reflejo,
él es el paraíso y ella el mundo...
Y vivir es amar. A quien no ha sentido
latir el corazón dentro del pecho
del amor al impulso,
no comprende las quejas de la brisa
que vaga entre los lirios de la loma,
ni de la virgen casta la sonrisa
ni el suspiro fugaz de la paloma.
¡Existir es amar! Quien no comprende
esa emoción dulcisima y suave,
esa tierna fusión de dos criaturas
gimiendo en un gemido,
en un goce gozando
y latiendo en unísono latido...
Quien no comprende ese placer supremo,
purísimo y sonriente,
ese miente si dice que ha vivido;
si dice que ha gozado, miente.
Y el amor no es el goce de un instante
que en su lecho de seda
nos brinda la ramera palpitante;
no es el deleite impuro
que hallamos al brillar una moneda
del cieno y de la infamia entre lo oscuro;
no es la miel que provoca
y que deja, después que la apuramos,
amargura en el alma y en la boca...
Pureza y armonía,
ángeles bellos y hadas primorosas
en un Edén de luz y de poesía,
en un pensil de nardos y de rosas,
Todo es el amor.
Mundo en que nadie
llora o suspira sin hallar un eco;
fanal de bienandanza
que hace que siempre ante los ojos radie
la viva claridad de una esperanza.
El amor es la gloria,
la corona esplendente
con que sueña el genio de alma grande
que pulsa el arpa o el acero blande,
la virgen sonriente.
El Petrarca sin Laura,
no fuera el vate del sentido canto
que hace brotar suspiros en el pecho
y en la pupila llanto.
Y el Dante sin Beatriz no fuera el poeta
a veces dulce y tierno,
y a veces grande, aterrador y ronco
como el cantor salido del infierno...
Y es que el amor encierra
en su forma infinita
cuanto de bello el universo habita,
cuanto existe de ideal sobre la tierra.
Amor es Dios, el lazo que mantiene
en constante armonía
los seres mil de la creación inmensa;
y la mujer la diosa,
la encarnación sublime y sacrosanta
que la pradera con su olor inciensa
y que la orquesta del Supremo canta,
¡Y salve, amor! emanación divina...
...¡Tú, más blanca y más pura
que la luz de la estrella matutina!
¡Salve, soplo de Dios!...
Y cuando mi alma
deje de ser un templo a la hermosura,
ven a arrancarme el corazón del pecho
ven a abrir a mis pies la sepultura

Manuel Acuña. (1869).

viernes 27 de febrero de 2009

ECHAR A ANDAR LA LUZ (Jeannette L.Clariond)

"El sueño de las musas", de Eduardo Naranjo (1979)


Echar a andar a la luz
es abrirse de brazos a lo oscuro,
entrar al corazón de la semilla,
a lo profundo en la sal.
Buscar el calor del huerto,
sus nervaduras de olvido,
volver la mirada al fruto
quebradizo en raíz.
Frágil materia los sueños
que de noche roban la memoria
y todo se vuelve idéntico a lo que no es.

Jeannette L.Clariond.

lunes 16 de febrero de 2009

ESE GRAN SIMULACRO (Mario Benedetti)













"Flaming June", de Lord Frederic Leighton



Cada vez que nos dan clases de
amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de
ausencia
muñones de porvenir / arrabales
de duelo
pero también candores de
mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde
sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago

el día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo
y esa verdad será que no hay
olvido.


Mario Benedetti.
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